El elixir de la juventud está en Praga
Devenida en museo, una antigua casa De la capital checa revela el trabajo de los alquimistas durante el siglo XVI.
El hallazgo de la casa donde hoy funciona el Museo Speculum Alchemiae, de alquimia y otros procedimientos y brebajes, fue una combinación de casualidad y tragedia: en 2002 una fuerte crecida del río Moldava, en Praga, República Checa, dejó al descubierto un laboratorio secreto del siglo XVI. Un lugar ideal para darse una vuelta en el tiempo y ver el ambiente de la Edad de Oro.
Un halo de misterio y leyenda rodea a esta casa que desde el año pasado es también museo. Hay quienes cuentan, por ejemplo, que solía verse un carruaje tirado por cabras de fuego, que aparecía y desaparecía bajo tierra delante de la casa. Esta leyenda pasó de generación en generación y describe actividades y fenómenos propios de este taller de alquimia secreto, como extraños olores o, de pronto, una explosión y un fuego ocasional –tras una prueba fallida– que desaparecía bajo tierra.
Túneles secretos
Las primeras referencias del asentamiento en esta zona de Praga son del año 900. Debajo de la casa se construyeron tres túneles secretos, que la conectaban con los tres lugares más importantes de la ciudad.
Con el objetivo de reunir alquimistas que crearan oro, la piedra filosofal o el elixir de la eterna juventud, en el siglo XVI se construyó un laboratorio alquímico –en secreto– en los sótanos de esta casa. El emperador Rodolfo II (1552-1612) invitó a alquimistas, astrónomos y científicos a su corte en Praga. Se dice que entre los que trabajaron en el laboratorio estaban el rabino Low y Kepler.
La gran demolición del antiguo Barrio Judío del siglo XIX terminó exactamente en el borde de la casa. De hecho, en el barrio se destruyeron varios edificios arquitectónicamente mucho más valiosos. Pero la casa sobrevivió y hoy cuenta su historia.
Aseguran que el museo es el único lugar donde se puede comprar el original elixir de la eterna juventud elaborado para el emperador. ¿Uno de los secretos mejor guardados? Quizás hasta hace un tiempo. Pero ya se sabe que la pócima está compuesta por 77 hierbas medicinales maceradas en alcohol y opio, la fórmula de la receta original, que se conoció gracias al hallazgo arqueológico. Admiten, además, que tiene efectos benéficos.
El elixir “tiene un efecto armonizador sobre el organismo”, dijo la guía Michaela Snajdrová a la agencia EFE. Su sabor recuerda al becherovka , el licor típico de la República Checa que se hace con agua de Karlovy Vary, alcohol, azúcar y una mezcla amarga de 32 hierbas medicinales y especias.
Recetas y plantas medicinales
Se dice que es la segunda casa más vieja de Praga y, según la guía del museo, se necesitaron diez años para devolverle el brillo al lugar, que recientemente abrió al público y donde ahora funciona el Museo Speculum Alchimiae.
El público puede ver la receta original del elixir que se exhibe como parte de un recorrido del que también forman parte el recipiente original, los hornos de los alquimistas, despensas de plantas medicinales, la fábrica de vidrio y la sala de estudio.
“Las notas están en latín, alemán, checo y otros caracteres que no hemos sido capaces de descifrar”, comentó la guía del museo a la agencia de noticias.
Un fuerte atractivo para los visitantes es la red de conductos subterráneos que unían esta casa con el Castillo de Praga y la plaza de la Ciudad Vieja.
La casa fue testigo de la intensa actividad desplegada a lo largo de la Gran Vía, una ruta comercial que en la baja Edad Media unía el reino de León con Cracovia, Kiev y Extremo Oriente.
“Pasaba por delante de la casa, por lo que los alquimistas podían adquirir ingredientes para sus experimentos”, dijo la guía.
Lógicamente, la producción actual de este brebaje no se hace exactamente como en aquella época, considerando, por ejemplo, “las condiciones de las constelaciones” (astrológicas).
Por otro lado, también es cierto que los alquimistas trabajaron en otros atractivos y útiles preparados, como el elixir del amor o de la memoria, y hasta intentaron descubrir la piedra filosofal, para convertir los metales comunes en oro o plata.
Los turistas pueden acceder hoy a esas recetas, entre ellas el elixir del amor (un “viagra” natural, en realidad), aunque lo que vale aquí es la posibilidad ingresar en el museo y sumergirse en un ambiente medieval, de reyes, carruajes, experimentos secretos y alquimistas.
MINIGUIA
Cuánto cuesta
La entrada al museo, que está en la calle Haštalská 795/1, Praga 1, cuesta 200 CZK (coronas checas), unos 8 euros según el cambio.
Dónde informarse
www.alchemiae.cz/en
www.czechtourism.com
En Este blog encontrara descripciones de variados destinos, buscando aportar informacion, y experiencias diferentes
viernes, 7 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
ARGENTINA: CATAMARCA: pueblos de colores que cuelgan de la montaña
Catamarca, pueblos de colores que cuelgan de la montaña
Al pie de la serranía de Ambato, un puñado de villas turísticas conserva una relajada atmósfera rural, mezclada con huellas de culturas precolombinas, actividades de aventura en ámbitos de naturaleza virgen, platos típicos y tradiciones. Además, un paseo por los centros artesanales de la capital.
San Fernando Del Valle De Catamarca - 02/03/14
Favorecidos por su mirada aguda y una exquisita sensibilidad, los hermanos Carlos y Manuel Acosta Villafañe, Polo Giménez y Alfonso Carrizo supieron recrear la belleza natural de Catamarca en magníficas coplas y poesías. Con ese tesoro –muchas veces reconvertido en canciones populares– salieron a recorrer lejanas latitudes. Por esa fuente de primera mano, el paisaje de montañas, valles, algarrobo, nogal y huellas precolombinas se proyectó más allá de los límites provinciales y agitó la curiosidad por descubrir la mentada tierra teñida de “mil distintos tonos de verde”.
La obra de aquellos célebres artistas allana el camino del descubrimiento antes de pisar suelo catamarqueño. Con sólo leer o escuchar las estrofas de “Paisaje de Catamarca”, “Volvamos pa’ Catamarca” o “Cantale chango a mi tierra” (piezas clave entre las delicadas creaciones de Giménez), los escenarios naturales se instalan mansamente en el imaginario.
La vegetación exuberante montada sobre los cerros empieza a dar crédito a los testimonios plasmados en los mejores versos desde la salida de San Fernando del Valle de Catamarca en dirección oeste por la avenida Enrique Ocampo. La vistosa sucesión de elegantes chalés y sus jardines se corta abruptamente justo allí donde la ruta 4 toma la posta del camino urbano, para disponerse a iniciar su viboreante traza en ascenso sobre la Quebrada El Tala, tapizada de árboles y portentosos cactos.
La montaña sale a escena
El plácido paseo del primer tramo se transforma de a poco en una excitante excursión, sacudida por curvas, precipicios y toboganes. El sol y la sombra de la vegetación de altura pujan por iluminar u oscurecer –en una alternancia constante– los bordes del río Tala, concebidos a la exacta medida de los pescadores de pejerrey, campamentistas y familias que encuentran en el asado la mejor excusa para reunirse. Las casas de veraneo más próximas a la capital, previsibles en esta zona pródiga en aire puro y aguas cristalinas, se agrupan en la villa turística La Calera, donde el rumor del río se escucha desde el fondo de los jardines y la atmósfera –cada vez más fresca– es removida por una brisa creciente.
El manto verde se disipa tímidamente a un costado de la ruta, en un inesperado claro de la sierra de Ambato que expone a cielo abierto los cimientos del Pueblo Perdido de la Quebrada. De la serie de excavaciones realizadas desde 1991 por científicos de la Universidad Nacional de Catamarca salieron a la luz restos de cuarenta recintos, diseñados alrededor de una plaza. Es uno de los inestimables legados de la originaria cultura aguada, desarrollada aquí entre los siglos III y V. Las huellas de la antigua ciudadela permanecen en un sector semiárido, abrigado por arbustos y centenarios cardones de más de 10 metros de altura.
Unos metros abajo del sitio arqueológico –al que se sube por un sendero de piedras–, el Centro de Interpretación revela la habilidad de los artesanos prehispánicos para fabricar objetos de alfarería, hilar, tejer con lana de vicuña y llama, tatuar sus cuerpos y producir metales. Algunas piezas fueron desenterradas de entre los cimientos de corrales, depósitos, viviendas y un centro ceremonial y hoy se aprecian detrás de las vitrinas.
De aquí en más, la marca indeleble de los más antiguos pobladores de Catamarca aflorará una y otra vez, como una insistente apelación a la memoria colectiva. El pasado y la actualidad se entrecruzan seguido en los trece pueblos que abarca el Circuito Ambato, un itinerario de 90 kilómetros hasta Chavarría enlazado por las rutas 4 y 1.
A 35 kilómetros hacia el norte de San Fernando del Valle, la cinta asfáltica parece dar un respiro a quienes la transitan. Deja de zigzaguear y, en el más absoluto silencio, conduce a los automovilistas hasta las márgenes del río Ambato. El agua desciende a los saltos y trasluce piedras, truchas y raíces, una imagen idílica que, como mínimo, sugiere un picnic de día completo. La escena parece extraída de una nostálgica copla de Juan Alfonso Carrizo.
Camino con obstáculos
Pero todo cambia en un instante. Imprevistamente, a un paso del descenso hacia El Rodeo, un túnel de bruma y lluvia borra de un plumazo la soñada panorámica. Estamos metidos en las fauces de una nube, razón suficiente para que nada se alcance a distinguir más allá de cinco metros a la redonda. “Paciencia y mucha tranquilidad”, recomienda con un susurro la experiencia del conductor “Quique” Llapura, acostumbrado a estos desafíos de la montaña.
Apenas se descorre el velo gris, una abigarrada secuencia de nogales, algarrobos, churquis, talas, sauces y álamos deja resquicios para entrever los tejados rojos de los chalés de El Rodeo. El más renombrado destino turístico de Catamarca muestra algunas heridas que le dejó la afrenta del Ambato. Un mes atrás, el río creció desmesuradamente, irrumpió como una tromba irrefrenable en el casco urbano y su cauce desmadrado arrasó casas de veraneo, más de sesenta vehículos y un puente. En las calles se respira el dolor de la tragedia, mientras vecinos y autoridades intensifican la búsqueda de la única víctima que hasta hoy no pudo ser localizada.
Por el momento, los pasos de los visitantes toman distancia de los montículos de lodo y arena y las gigantescas piedras que el Ambato depositó sobre la orilla. Muchos optan por sumergirse en el microclima de El Rodeo en otros cuatro ríos que tajean la geografía de la villa. El cerro Huaico acoge a los grupos dedicados a hacer trekking hasta el Cristo Redentor, un punto perfecto para apreciar una amplia panorámica del valle y las montañas.
En el tramo de 16 km de El Rodeo a Las Juntas, la ruta vuelve a proponer un desafío cuesta arriba, aunque menos enmarañado. Al ritmo siempre relajado de Las Juntas florece la vida rural de los pobladores, matizada por los ecos que dejan los músicos locales. Sus voces y melodías resuenan todo el año, aunque sólo en enero traspasan los límites del pueblo, durante el Festival del Membrillo y la Doma de Toros y Vacas. La última cita es la Fiesta de la Trucha y la Vizcacha, que convoca a los trabajadores del campo y los vecinos de Las Juntas al paraje Las Piedras Blancas, a 13 kilómetros.
Recién arranca el sagrado momento de la siesta y un puñado de turistas comparte con los escasos pobladores que a esta hora quedan en las calles el ritual del paseo a caballo o el incomparable recreo en algún rincón del valle, sedado por el paso de alguno de los cinco ríos que bajan a Las Juntas desde la montaña.
Cabalgata con música
Una cabalgata busca al paso el rudimentario puesto de piedras La Silleta, a 2.200 metros de altura. La amable tertulia entre vecinos del pueblo, turistas y baqueanos –todos afirmados en sus monturas– es animada por la voz de Gabriela Avila, que endulza sus oídos a capella con las zambas “Las Juntas” y “Soñando mis juntas”. La huella de arcilla y piedras amaga con extraviarse en las praderas de margaritas silvestres, flores anaranjadas y un pinar, pero el firme avance de los pingos destila confianza para llegar a destino. A los costados pastan vacas, toros, terneros y caballos. Corzuelas y martinetas cruzan en bandadas, enmarcadas por el Nevado de Aconquija y la gruesa franja de la sierra de Ambato.
Sólo el planeo de un cóndor alborota a los jinetes. Se presenta algo esquivo y enseguida se presta a jugar con las cámaras, que buscan el mejor ángulo y le apuntan: queda suspendido en el aire unos segundos, bailotea sacudido por el viento y, repentinamente, desaparece, mimetizado con la montaña verde. La irrupción del venerado pájaro andino se transforma en un poderoso aliciente, que poco después contribuye a encender los ánimos, en el fogón que arranca sin anuncios en La Silleta. Ahora todos se animan a cantar y bailar o, al menos, lo intentan. Sin siquiera proponérselo, el grupo rinde un decoroso homenaje al “Chucho” Salman, los Galíndez, los Zabaleta, los Barros y los Figueroa, respetados pioneros de Las Juntas, que impregnaron al lugar su costumbre de juntarse con amigos para guitarrear, comer y beber y, de paso, celebrar su amor por la tierra catamarqueña que los cobijaba.
El descenso para regresar al pueblo viene acompañado por alguna zozobra en sectores demasiado empinados para jinetes inexpertos. Por eso, la cercana presencia de turistas en cuclillas –entregados a arrancar de la montaña manojos de hierbas digestivas para el mate–, los ríos La Salvia y Las Trancas y las pircas de corrales de la cultura aguada pasan ante los ojos como una frenética secuencia de fotografías. Sin embargo, ni siquiera el sendero asomado al borde del precipicio logra refrenar el firme avance de los caballos.
La adrenalina disminuye bruscamente cuando vuelvo a sumergirme en las calles de tierra de Las Juntas, pateando nueces esparcidas, una forma usual de pasear por estos pagos. La caminata es musicalizada por el picoteo de los pájaros carpinteros sobre los nogales y el persistente chillido de los loros. Algo renuente al principio para dar pistas sobre el secreto del cautivante sabor del dulce de membrillo que fabrica artesanalmente, por fin Pedro Martínez considera que llegó el momento de develar el misterio: “Después de cortar la fruta, hay que limpiar la pelusa con un trapo y el membrillo se hierve a leña en una olla, hasta que esté bien blando. Se pasa a un cedazo (colador de tela), se le agrega azúcar y se cocina –también a leña– en una paila de cobre. Cuando el dulce se despega del recipiente, ya está listo. Es lo que dicen las abuelas”, explica, a manera de introducción a la degustación. Para coronar su clase acelerada, el especialista sirve una porción de su obra cumbre, acompañada con queso, quesillo y nuez.
El suelo próspero para los árboles frutales –notablemente mejorado por los ríos embalsados– es una bendición para los agricultores en todo el circuito de los valles catamarqueños. En Alijilán (103 kilómetros al noreste de la capital), el característico collar de cerros verdes y campos sembrados que envuelve las poblaciones incorpora plantaciones de naranjas, mandarinas y tabaco, amenazadas por el sostenido avance de las parcelas color verde fosforescente de la soja.
Aguas bienvenidas
El paisaje recobra sus tonalidades junto al camino de 7 km (más bien, una escuálida huella de tierra, salpicada de piedras, barro, zanjas, serruchos y cráteres) desde Alijilán hasta el dique La Cañada. Los estragos de las intensas lluvias de enero y febrero persisten en los arroyos crecidos y empapados túneles de sombra, tejidos por algarrobos, chañares, lapachos y cactos. Sobre la orilla de la represa vuelan enormes mariposas, sobresaltadas por la presencia de pescadores de pejerrey y la humareda de los asadores.
Una réplica exacta de ese ambiente de placidez –pródigo en charlas fraternales y miradas que denotan admiración por el entorno natural– toma forma alrededor del dique Sumampa, a 30 km de Alijilán y 10 km de Los Altos. Los conocedores de la zona apuntan la proa de sus embarcaciones en dirección a la desembocadura del río Tapia, el lugar indicado para alzarse con las mejores piezas de pejerrey. Al deslizarse por el medio del lago, los botes se cuelan en la larga secuencia de fotos que toman los turistas, maravillados con los islotes cubiertos de biguáes y gallaretas, los helechos acuáticos y la alfombra de yungas que envuelve la montaña.
Otros eligen meterse de lleno en la selva pedemontana y reaparecen más que satisfechos. Traen en sus cámaras, como un tesoro invaluable, las imágenes de gigantescos hongos y gruesos hilos de telaraña atados a las ramas de los árboles. Una brisa fresca remueve el aire y llueve con sol desde la única nube a la vista. Más nubarrones vislumbra el guardaparque Nahuel Gallardo: “Pido cosas esenciales a los funcionarios. Por ejemplo, declarar el dique ‘Area protegida’, crear un centro de recuperación y recría de aves e invertir en servicios e infraestructura. Pero aquí todo va muy lento”, se resigna.
La noche en Alijilán arranca con un baile al aire libre en el club del pueblo y se estira, hasta rozar la salida del sol, con el interminable repertorio de Los Naranjos y Sergio “Chacarera” Farías. Más tarde, la amabilidad de un oportuno gallo –seguido por un estridente coro de charatas, horneros y gorriones– avisa que es hora de partir hacia la capital catamarqueña. Sobre el elegante parque de la Posada del Cazador, el cielo sigue completamente abierto, regalando sin retaceos su habitual espectáculo estelar. Las primeras tonalidades ocres del amanecer trepan los cerros y el perfume de azahares y jazmines impregna el aire. Al fondo del horizonte espera la ruta con sus curvas y vistas impactantes, también montada sobre la montaña.
La seguidilla de balcones naturales alcanza la periferia de la capital, como piezas esenciales de cada rincón de Catamarca. La colina que sostiene el Monumento de la Fortaleza de las Alturas entrega de un lado la vista completa de la ciudad y, desde su cara opuesta, la colorida postal del río Tala, ensanchado por el dique El Jumeal a los pies del moderno diseño del bar Wika Club.
Todos los colores y formas de este paisaje deslumbrante parecen estar plasmados en las mantas, ponchos, chalinas y caminos de mesa, que con admirable paciencia crean 150 artesanas, en los telares de la Casa de la Puna. Aplican las enseñanzas de la docente Alejandra Vallejo, empecinada en recuperar una tradición ancestral del Noroeste, apreciada como una de las más valiosas herencias de los pueblos originarios.
Otra empecinada lucha por el rescate de la cultura popular se libra cotidianamente en el Centro Artesanal, donde funciona la última fábrica artesanal de alfombras y tapices catamarqueños. El diseñador Miguel Angel Rodríguez pone todo su talento al servicio de esta patriada. Sus lápices dibujan desde guardas de la cultura aguada hasta imágenes religiosas, rostros de celebridades, algarrobos y montañas. Después, la pasión del artista es reproducida en los telares por las curtidas manos de 32 tejedoras. Intuyo que con cada hilo criollo de oveja que manipulan esas manos expertas Catamarca reafirma su identidad.
LA BUENA MESA
La empanada –uno de los platos más populares de la gastronomía del Noroeste del país– que se degusta en el departamento catamarqueño de Ambato, en su versión más típica se prepara con carne vacuna cortada a cuchillo, huevo y cebolla de verdeo. En esos valles de altura también es posible probar humita, locro de choclo, trucha en escabeche, en forma de milanesa o natural, al limón, verdeo o roquefort, carbonada, escabeche y empanada de vizcacha y zapallo api, un clásico infaltable durante las Pascuas. Lleva una salsa de cebolla y tomate, ají, zapallo y queso derretido.
La sustanciosa cazuela de gallina casera incluye papa, zanahoria, orégano, cebolla, morrón, ajo y carne trozada. Una vez condimentada con comino, pimienta y sal, se le agrega arroz. Tampoco la buseca retacea calorías. Lleva pata, panza y tripa gorda de vaca, porotos, garbanzos, papa, zanahoria y laurel. Otra desmesura de aquí es el tamal, cuya chala envuelve trozos de carne de cabeza de vaca, cachete de cerdo, cebolla, pasas de uva, grasa de cerdo o vaca, harina blanca de maíz, sal, comino, pimentón y ají picante.
La harina de algarroba blanca es la base para preparar patay. Una vez mezclada con agua, se logra una masa que se deja secar dos días al aire libre.
En cuanto a los postres, son característicos los panes de manzana, membrillo, cayote y pera, la mermelada de durazno, la jalea de membrillo, el exquisito cayote en fibra con queso y nuez y el estofado de novio, un puchero dulce que combina carne con pelón, azúcar, sal y pan rallado y se come con cuchara.
IMPERDIBLE
Un recorrido de 260 kilómetros (de los cuales, 55 kilómetros son de ripio) por la ruta 1 desde San Fernando del Valle de Catamarca hacia el norte, permite admirar los Nevados de la sierra de Aconquija –en la región limítrofe con el Valle de Tafí, en Tucumán– y descubrir los atractivos del pueblo homónimo, rodeado por un bosque de yungas, extensas praderas de pastizal de altura y plantaciones de papa semilla. Más allá de la vegetación dominada por alisos y saucos aparece la serranía, con picos que permanecen nevados todo el año y cuya altura supera los 5 mil metros. El imponente fondo de las cumbres blancas enmarca este escenario natural, que se presta para realizar caminatas, cabalgatas, safaris fotográficos, rapel y también sugiere largarse en una tirolesa de 160 metros de largo y 60 metros de altura, entre dos cerros.
El cielo despejado con noches cubiertas de estrellas es otra característica de la zona, un privilegio incomparable que puede ser apreciado desde el Observatorio Astronómico Municipal. Son varias las escalas posibles en el camino que conduce hasta Aconquija: el Complejo Turístico de Valle Hermoso (cerca de Yunka Suma), el agua fresca que baja entre las piedras del río Potrero, las panorámicas desde Altos de las Juntas y la orilla del río de Aconquija, el Parque de los Niños y las espectaculares vistas desde las estaciones del Vía Crucis que llevan hasta el Cristo Redentor.
A 17 kilómetros de Aconquija se conservan los restos de un pucará, una fastuosa guarnición defensiva construida por el imperio incaico durante el siglo XV sobre la sierra de Narváez. Paredes de piedra de más de 6 metros de altura resguardaban 113 recintos rectangulares, una plaza, collcas (depósitos) y sitios ceremoniales.
EL MIRADOR
La zamba en toda su dimensión
Gabriela Avila, cantante
Llegué a los valles del Ambato desde Catamarca capital, una región semidesértica. Por eso, lo primero que me impactó fue el paisaje –increíblemente verde e imponente–, que crea una relación intimista con uno. De mi repertorio musical, descubrí que “Zamba del Ambato” describe al detalle este lugar y sus piezas infaltables, desde los cardones hasta los cerros y los bosques de pinos. Aquí aparecen en toda su dimensión los “mil distintos tonos de verde” de la zamba “Paisaje de Catamarca”, de Polo Giménez.
Disfruto cada día de la tranquilidad que brinda la naturaleza fusionada con la gente de montaña y me contagio de su andar cansino. En esta comarca de paz me doy el gusto de descansar todo el año mientras trabajo y no añoro las vacaciones. A salvo de los peligros urbanos, me tomo el tiempo necesario para leer y rescatar la esencia de los catamarqueños del interior: se muestran solidarios, siempre cordiales y no son mezquinos a la hora de contar sus historias, leyendas y habilidades. Es hermoso compartir un fogón con ellos. Todos se animan a cantar alrededor del fuego, sin que nadie sobresalga. No importa si lo hacen bien o mal. Todo eso tiene que ver con el respeto por el prójimo. Por si no quedó claro, subrayo que estoy más que cómoda en el valle, disfrutando de su inmejorable paisaje natural y humano.
MINIGUIA
Cómo llegar
Desde Buenos Aires hasta San Fernando del Valle de Catamarca son 1.138 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar) hasta Sarmiento (Córdoba), ruta 60 hasta San Martín (Catamarca) y ruta 33; total ocho peajes.
Aerolíneas tiene un vuelo diario desde Aeroparque hasta Catamarca capital (2 hs.)
Dónde informarse
En Buenos Aires, Casa de la Provincia de Catamarca: av. Córdoba 2080, tel. 4374-6891/3/5.
En Catamarca, 0810-7774321 / (0383) 4430080/7791.
turismo@cata.gov.ar / info@turismocatamarca.gov.ar
www.turismocatamarca.gob.ar
miércoles, 5 de marzo de 2014
ARGENTINA: MENDOZA: EXCURSIONES
ALTA MONTAÑA
En esta excursión conoceremos el cordón montañoso más importante de Sudamérica, la cordillera de Los Andes, a través de un agradable y relajante recorrido, destacando los atractivos turísticos más importantes.
Comenzaremos el paseo por RN 7, para ingresar en la zona precordillerana donde visitaremos Potrerillos con su imponente “Dique Potrerillos”, siguiendo rumbo por la misma ruta hasta llegar a “El Valle cultivado de Uspallata”, lugar de gran reseña histórica.
Continuaremos el recorrido hasta Puente histórico Picheuta, Punta de Vacas, Los Penitentes, Puente del Inca, Mirador del Aconcagua y Las Cuevas, siempre al pie de la cordillera.
Si las condiciones climáticas son óptimas llegaremos al “Monumental Cristo Redentor” y luego emprendemos el regreso a la ciudad de Mendoza por la misma ruta.
Días de Salida: Todos los días
Horarios de Salida: 7.30hrs
Horario de llegada: 19.00hrs
LA MAGIA DEL VINO
Partiremos desde la ciudad de Mendoza en horas de la mañana hacia el departamento de Maipú, unos de los oasis vitivinícolas más importantes de la región de Cuyo. Comenzando así nuestro recorrido, visitaremos Bodegas Trapiche,
siendo esta, unas de las mas moderna e imponente de la Provincia.
A continuación descubriremos el misterio de Finca Flichman, que conjuga su antigüedad con un entorno natural a los pies de la Cordillera de Los Andes.
Para finalizar, arribaremos a La Posta del Malbec, un restaurant campestre, ubicado en el interior de los viñedos de la Bodega Toso, donde comeremos un exquisito asado, acompañado del mejor vino mendocino, inmerso en una típica
postal cuyana.
Días de Salida: Martes y Sabados
Horarios de Salida: 8.30 hrs
Horario de llegada: 16. 30 hrs
CAÑON DEL ATUEL
Iniciaremos este paseo por la RN 40, hacia el sur de nuestra provincia, luego de atravesar el Valle de Uco llegaremos al departamento de San Rafael.
Allí visitaremos la ciudad y luego accederemos al secadero de fruta artesanal.
Siguiendo la ruta nos llevará hacia Valle Grande, lugar propicio para la practica de turismo aventura.
Continuaremos por la ruta hasta el Cañón del Atuel, donde veremos sus impactantes geo formas, sumándose a este recorrido distintos diques y centrales hidroeléctricas. Visitaremos Dique El Nihuil, y al regresar pasaremos por el dique Galileo Vitale y Villa 25 de Mayo.
Días de Salida: Jueves y Domingos
Horarios de Salida: 7.00hrs
Horario de llegada: 21.00 hrs
CITY TOUR
En este recorrido conoceremos los lugares históricos de la ciudad (Área Fundacional) y los más recientes monumentos y espacios verdes.
Iniciaremos la gira por el Área Fundacional: Plaza Pedro del Castillo y Ruinas de San Francisco; Acuario y Serpentario (visita opcional). Seguiremos por plazas y avenidas para arribar al Centro Cívico y continuar en el Parque General San Martín ingresando por los característicos “Portones”.
Allí nos deleitaremos con sus obras escultóricas, arboledas, el rosedal, lago, clubes, hasta ascender el Cerro de la Gloria con su Monumento al Ejército Libertador.
Finalmente divisaremos el Teatro Griego Frank Romero Day (“donde se realiza la fiesta de la vendimia”) y la zona precordillerana: El Challao donde se encuentra el Santuario de la Virgen de Lourdes.
Días de Salida: Martes, Jueves, Sabados y Domingos
Horarios de Salida: 16.00 hrs
Horario de llegada: 19.30 hrs
BODEGAS Y OLIVICOLA
Saliendo del Gran Mendoza, por un camino de viñedos y parrales visitaremos algunas de las mejores bodegas del país. En ellas podremos, además de conocer sus instalaciones, comprender los secretos de elaboración del vino y también degustarlo.
Luego visitaremos una fabrica de aceite de oliva, donde probaremos exquisitos aceites y aceitunas.
Culminaremos la excursión en la Iglesia La Carrodilla, para admirar la imagen de nuestra Patrona de los viñedos; cargada de historia, mitos y leyendas.
Días de Salida: Lunes a Sabados
Horarios de Salida: 14.30 hrs
Horario de llegada: 20.00 hrs
En esta excursión conoceremos el cordón montañoso más importante de Sudamérica, la cordillera de Los Andes, a través de un agradable y relajante recorrido, destacando los atractivos turísticos más importantes.
Comenzaremos el paseo por RN 7, para ingresar en la zona precordillerana donde visitaremos Potrerillos con su imponente “Dique Potrerillos”, siguiendo rumbo por la misma ruta hasta llegar a “El Valle cultivado de Uspallata”, lugar de gran reseña histórica.
Continuaremos el recorrido hasta Puente histórico Picheuta, Punta de Vacas, Los Penitentes, Puente del Inca, Mirador del Aconcagua y Las Cuevas, siempre al pie de la cordillera.
Si las condiciones climáticas son óptimas llegaremos al “Monumental Cristo Redentor” y luego emprendemos el regreso a la ciudad de Mendoza por la misma ruta.
Días de Salida: Todos los días
Horarios de Salida: 7.30hrs
Horario de llegada: 19.00hrs
LA MAGIA DEL VINO
Partiremos desde la ciudad de Mendoza en horas de la mañana hacia el departamento de Maipú, unos de los oasis vitivinícolas más importantes de la región de Cuyo. Comenzando así nuestro recorrido, visitaremos Bodegas Trapiche,
siendo esta, unas de las mas moderna e imponente de la Provincia.
A continuación descubriremos el misterio de Finca Flichman, que conjuga su antigüedad con un entorno natural a los pies de la Cordillera de Los Andes.
Para finalizar, arribaremos a La Posta del Malbec, un restaurant campestre, ubicado en el interior de los viñedos de la Bodega Toso, donde comeremos un exquisito asado, acompañado del mejor vino mendocino, inmerso en una típica
postal cuyana.
Días de Salida: Martes y Sabados
Horarios de Salida: 8.30 hrs
Horario de llegada: 16. 30 hrs
CAÑON DEL ATUEL
Iniciaremos este paseo por la RN 40, hacia el sur de nuestra provincia, luego de atravesar el Valle de Uco llegaremos al departamento de San Rafael.
Allí visitaremos la ciudad y luego accederemos al secadero de fruta artesanal.
Siguiendo la ruta nos llevará hacia Valle Grande, lugar propicio para la practica de turismo aventura.
Continuaremos por la ruta hasta el Cañón del Atuel, donde veremos sus impactantes geo formas, sumándose a este recorrido distintos diques y centrales hidroeléctricas. Visitaremos Dique El Nihuil, y al regresar pasaremos por el dique Galileo Vitale y Villa 25 de Mayo.
Días de Salida: Jueves y Domingos
Horarios de Salida: 7.00hrs
Horario de llegada: 21.00 hrs
CITY TOUR
En este recorrido conoceremos los lugares históricos de la ciudad (Área Fundacional) y los más recientes monumentos y espacios verdes.
Iniciaremos la gira por el Área Fundacional: Plaza Pedro del Castillo y Ruinas de San Francisco; Acuario y Serpentario (visita opcional). Seguiremos por plazas y avenidas para arribar al Centro Cívico y continuar en el Parque General San Martín ingresando por los característicos “Portones”.
Allí nos deleitaremos con sus obras escultóricas, arboledas, el rosedal, lago, clubes, hasta ascender el Cerro de la Gloria con su Monumento al Ejército Libertador.
Finalmente divisaremos el Teatro Griego Frank Romero Day (“donde se realiza la fiesta de la vendimia”) y la zona precordillerana: El Challao donde se encuentra el Santuario de la Virgen de Lourdes.
Días de Salida: Martes, Jueves, Sabados y Domingos
Horarios de Salida: 16.00 hrs
Horario de llegada: 19.30 hrs
BODEGAS Y OLIVICOLA
Saliendo del Gran Mendoza, por un camino de viñedos y parrales visitaremos algunas de las mejores bodegas del país. En ellas podremos, además de conocer sus instalaciones, comprender los secretos de elaboración del vino y también degustarlo.
Luego visitaremos una fabrica de aceite de oliva, donde probaremos exquisitos aceites y aceitunas.
Culminaremos la excursión en la Iglesia La Carrodilla, para admirar la imagen de nuestra Patrona de los viñedos; cargada de historia, mitos y leyendas.
Días de Salida: Lunes a Sabados
Horarios de Salida: 14.30 hrs
Horario de llegada: 20.00 hrs
sábado, 22 de febrero de 2014
PERU: LIMA: Un gran balcón al Pacífico
Lima, un gran balcón al Pacífico
POR DIANA PAZOS
Con vestigios precolombinos, edificios coloniales y barrios modernos de cara al océano, la capital peruana tiene una rica oferta gastronómica y cultural. Catacumbas, museos y excursiones.
La Plaza de Armas o Mayor se encuentra rodeada por el Palacio de Gobierno, la Municipalidad, la Catedral y el Palacio Arzobispal. Aquí fundó la ciudad Francisco Pizarro en 1535 /
Son las siete de la tarde de un domingo limeño, la hora en la que una multitud camina por la peatonal Jirón de la Unión. No se sabe de dónde vienen tantos grupos de adolescentes, parejas felices y familias con su bullicio de feriado y, mucho menos, adónde llevan semejante cantidad de globos, peluches y golosinas. En el horizonte, unas diez cuadras más allá de las fachadas coloridas –siempre, con balcones–, comercios y casinos, se divisa el cerro San Cristóbal y su gran cruz blanca de neón. Al pie de los barrios que trepan aquellas laderas –los lugareños cruzan incesantemente el Puente de Piedra o Trujillo, sobre el río Rímac– se encuentra la zona recreativa de la Alameda Chabuca Granda, y se descubre más gente todavía. Dos horas más tarde, lejos de pensar en la semana escolar y laboral que se iniciará en breve, los transeúntes se multiplican. “Es noche de cine, los domingos todos van al cine”, explica un vendedor nacido y criado en Lima, capital de Perú. La enorme paradoja es que el joven de pantalones turquesas vende dvd de ¡películas truchas!
Desde el balcón de un restaurante, la cena marcará el comienzo de un recorrido deliberado por la sabrosa, variada y mundialmente reconocida gastronomía peruana: ceviche, chaufa de carne (arroz con carne salteada), cerveza con canchitas (maíz tostado) y chicha morada (bebida popular a base de maíz morado, cuyo color recuerda a la remolacha).
Al volver al hotel, atravesando la Plaza de Armas iluminada cálidamente con faroles, sorprenden unas siluetas humanas inmóviles sobre las escalinatas de la Catedral (cerrada el domingo para el turismo por ser “día religioso”). Con una actitud que recuerda a “El Pensador” de Rodin, estos hombres despiertan curiosidad: ¿Se preguntan si hay vida después de la muerte? ¿Suman los puntos ganados por Universitario, Alianza Lima y Sporting Cristal? ¿Esperan unas piernas bonitas?
Mucho más que una escala
En el centro-oeste de Perú, sobre la costa del océano Pacífico, Lima solía ser considerada una “ciudad de paso”. De paso hacia otros destinos peruanos (especialmente Machu Picchu y los pueblos del Valle Sagrado, aunque muchos turistas llegan directo a Cusco), o bien, un lugar de tránsito porque su aeropuerto funciona como hub o centro de conexión de numerosos vuelos internacionales.
Sin embargo, la llamada Ciudad de los Reyes se ha convertido en los últimos años en un sitio atractivo para quedarse, al explotar su riqueza cultural, las tradiciones de su pasado precolombino y colonial, los barrios modernos –como San Isidro, Barranco y Miraflores, con su malecón junto al mar–, y por supuesto, la gastronomía que fusiona ingredientes y costumbres de las grandes regiones de Perú (la costa, la andina y la amazónica).
Aunque haya sido construida sobre un desierto, Lima luce como un extenso jardín gracias a la vegetación plantada y conservada por el hombre. Y si bien está a once grados de la línea del Ecuador, su clima dista de ser tropical por la corriente fría de Humboldt.
“Gris-panza-de-burro” o “gris-ballena” le dicen al color del cielo, que se mantiene nublado durante ocho meses al año. Cuesta desoír la sensación foránea que susurra: “en cualquier momento, diluvia”. Simula ser una amenaza eterna, pero lo cierto es que no llueve en Lima y nadie usa paraguas.
Con esta premisa en tono de gris, se sale para comprender la ciudad, explorando los monumentos y edificios que, en la noche anterior, eran sólo fachadas vistosas. Una vez más, la peatonal Jirón de la Unión resulta un buen punto de referencia para recorrer el centro histórico –conocido como Damero de Pizarro–, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Con aires coloniales
En este caso, se parte desde la Plaza San Martín, flanqueada por el Teatro Colón, el edificio Giacoletti, el histórico Gran Hotel Bolívar y el Club Nacional. El monumento central se levantó en homenaje al libertador Don José de San Martín y su construcción cuenta con una anécdota desopilante: al solicitarle al escultor una “llama votiva” sobre la cabeza de la escultura de la Libertad –ubicada al pie de la obra–, el artista colocó un animal en lugar de una llama de fuego. El malentendido atrae a decenas de visitantes por día que ríen con ganas al fotografiar a la llamita.
Cinco cuadras más adelante, se destaca la Plaza de Armas o Mayor , donde Francisco Pizarro fundó la ciudad de Lima el 18 de enero de 1535. Entonces, el conquistador español mandó a construir una iglesia, a la que consagraría bajo la advocación de la Virgen de la Asunción. Es decir, la Catedral, en cuyo interior hoy conviven los estilos gótico, renacentista, barroco y neoclásico. En el templo se recorren el Museo de Arte Religioso, la cripta, los antiguos retablos, la impactante sillería tallada en madera del coro y la capilla –decorada con mosaicos venecianos– donde se encuentran los restos de Pizarro, con gráficos de su esqueleto describiendo las lesiones que recibió con “artefactos cortantes” en el cuerpo.
El conjunto arquitectónico del perímetro de la Playa Mayor es tan atractivo que no se sabe si empezar por el lado del Palacio de Gobierno, la Municipalidad y el Club de la Unión, o por la Catedral y el Palacio Arzobispal contiguo. Con una fuente de bronce de mediados del siglo XVII en el centro, la plaza cumplió funciones bien diversas: mercado, plaza de toros, sitio de ejecución de inquisidores y de proclamación de la independencia por parte de San Martín en 1821, entre otras cosas.
¿Un dato curioso? Varios edificios de esta zona están pintados de amarillo, para dar la sensación de que el sol está brillando.
A una cuadra del Palacio de Gobierno y pintado en amarillo más claro, se levanta el Conjunto Monumental San Francisco de Lima, conformado por la iglesia y el convento de San Francisco, las capillas y una plazoleta acogedora. Claustros adornados con azulejos sevillanos, pinturas de gran valor y una biblioteca de novela son las principales características, pero lo más convocante son las Catacumbas, esos pasajes abovedados e inquietantes, con calaveras por doquier. En este lugar se recomienda tomar una visita guiada.
A propósito de Lima colonial, el templo más antiguo es la iglesia y convento Santo Domingo . Aquí se fundó en 1551 la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la primera de América. Además de las iglesias La Merced, Santa Rosa de Lima y de Los Descalzos, los visitantes se dan cita en la Casa Aliaga (elegante residencia con un bello balcón de quien fuera uno de los fundadores de la ciudad, don Jerónimo de Aliaga) y en el Palacio de Torre Tagle (actual sede del Ministerio de Relaciones Exteriores). Entre zaguanes, patios y corredores, en este último se destaca un oratorio recubierto de madera, la portada labrada en piedra y los balcones de estilo barroco andaluz con aportes moriscos y criollos tallados en cedro y caoba en el siglo XVIII. Indiscutiblemente, es una de las fachadas más bellas.
En una esquina que destila historia, el Bar Cordano invita a hacer una pausa física y mental, ingresando por la entrada del Jirón Ancash (otrora Calle del Rastro de San Francisco por “la existencia de un rastro o establecimiento para la venta de carne”). Durante más de un siglo fue el bar preferido por los presidentes que se cruzaban a tomar un café y todavía conserva mobiliario y máquinas de aquellos tiempos.
A orillas del Pacífico
Así como en el centro algunos afiches anuncian periódicamente “simulacro de sismo”, la costa del distrito Miraflores advierte: “En caso de alerta de tsunami, abandone las playas” y señala las rutas de evacuación. De cara al océano Pacífico, aquí se encuentra el Parque del Amor –con su Monumento al Beso– y un malecón colorido y ondulante con frases, que tienen como telón de fondo edificios vanguardistas, centros comerciales (por ejemplo, Larcomar, un shopping frente al mar y sin techo) y parques arbolados. La Costa Verde es la vía rápida que corre bajo el acantilado junto al Pacífico. Dos deportes extremos aprovechan la geografía del lugar: el oleaje marino es disfrutado por los surfistas y en las alturas brumosas se impone el parapente.
También residencial y con vida nocturna, San Isidro se distingue por su parque El Olivar (es literal, se trata de una sucesión de olivos antiquísimos) y la avenida Conquistadores con sus tiendas caras. En cambio, Barranco nació como un balneario exclusivo, lo que explica sus casonas de estilo europeo. Con la bohemia que le imprimen sus bares, restaurantes y el famoso Puente de los Suspiros, Barranco ofrece shows en vivo, presentaciones de libros, ferias artesanales y boutiques de diseño de autor. Otra foto obligada: el monumento a la cantautora Chabuca Granda.
Antes de la cena, las trece fuentes del Parque de la Reserva y Circuito Mágico del Agua son ideales para presenciar un espectáculo original de música y luces.
El mundo precolombino
Lima alberga algunos de los museos más importantes de Perú, como el Museo del Oro, el de Arte (MALI) y el Larco Herrera, con 47.000 piezas de oro y plata, cerámicas y textiles, que dan testimonio de 3.000 años de historia.
Remontándose al mundo precolombino, las huacas Pucllana (en Miraflores) y Huallamarca (en San Isidro) son pirámides truncas que sirvieron como centros ceremoniales y funerarios, con momias incluidas. Es notable el contraste entre estas huellas milenarias y las edificaciones modernas que las circundan. Algo similar ocurre frente al Parque de la Muralla, donde se observa parte del muro que rodeaba Lima en el siglo XVII.
A pocos metros y en un edificio que hechiza, la Estación Desamparados conserva la Casa de la Literatura Peruana. Por eso, este párrafo está dedicado a los lectores: con espacios sobre el Nobel Mario Vargas Llosa y el poeta César Vallejo, entre otros, hay un rincón de lectura silencioso junto a las vías del tren, con mesas y asientos de madera de los antiguos vagones. Sublime.
Otro edificio que conmueve por su arquitectura y contenido es la Casa de la Gastronomía Peruana (ex Casa de Correos y Telégrafos). Es un verdadero recorrido a través de la milenaria sabiduría culinaria peruana y las influencias recibidas. Desde las papas y maíces hasta las empanadas, mazamorras, suspiros, tejas, rocotos (un plato picante), secos de cabrito, chupe de camarones, causas (papas con relleno), tiraditos (a base de pescado), anticuchos (una especie de pinchos de carne), papas a la huancaína, carapulcra (guiso con carnes y verduras) y, claro, el pisco (con el trago estrella, el pisco sour, y también, el chilcano).
Al dejar Lima, se recuerda esta frase leída en una pared del Parque del Amor: “He de volver a ti como al lugar del crimen”.
IMPERDIBLES
Fortaleza del Real Felipe. Es una de las pocas obras de arquitectura militar edificadas por los españoles en América, que data de 1774. Esta construcción sirvió para defender el Puerto del Callao de los ataques de piratas y corsarios.
Pachacamac. Localizada en el valle del río Lurín, esta ciudadela de barro fue el hogar del dios creador Pachacamac (“aquel que mueve el mundo”) y fue el oráculo más venerado del mundo andino.
Lunahuaná. Soleado valle ubicado al sur de Lima y lugar predilecto para la práctica de deportes de aventura. Son famosos los vinos y piscos y sus potajes con camarones de río.
Ciudad de Caral. Con 5.000 años de antigüedad, es cuna de la civilización más antigua de América y contemporánea de las sociedades egipcia, china y mesopotámica. La complejidad arquitectónica de sus pirámides y los vestigios hallados revelan su elevado desarrollo cultural. Está ubicada en el valle de Supe, 200 km al norte de Lima.
Islas Palomino. Es un grupo de doce islotes frente al puerto del Callao. Congregan una numerosa población de lobos marinos y aves que se pueden visitar en un paseo de cuatro horas. El punto de partida está a 30 minutos del centro de Lima.
Caballos de Paso. Es posible apreciar el caballo peruano de paso en las presentaciones que organiza la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Lurín, pocos km al sur de Lima, donde los visitantes pueden cabalgar y disfrutar de las haciendas.
Islas Ballestas. Más alejadas y cerca de Ica, son formaciones rocosas con una gran cantidad de fauna marina y famosas por sus aves guaneras.
MINIGUIA
Dónde comer
La cocina del restaurante del famoso chef Gastón Acurio, Astrid & Gastón, se inspira en la multiculturalidad del Perú (www.astridygaston.com). El Queirolo tiene buena comida popular; el bar Huaringas y La Calesa ofrecen coctelería con pisco, y se conoce al tradicional El Bolivarcito como “la catedral del pisco sour”. Para comer nikkei (fusión de comida japonesa y peruana), hay que ir al restaurante Maido; para cocina del Amazonas, AmaZ. Imperdibles: los mercados de Lima, el Barrio Chino (para chifa, mezcla de peruano y chino) y la mega feria Mistura, en septiembre.
Dónde informarse
www.peru.travel
www.twitter.com/VisitPeru
www.facebook.com/visitperu.travel
POR DIANA PAZOS
Con vestigios precolombinos, edificios coloniales y barrios modernos de cara al océano, la capital peruana tiene una rica oferta gastronómica y cultural. Catacumbas, museos y excursiones.
La Plaza de Armas o Mayor se encuentra rodeada por el Palacio de Gobierno, la Municipalidad, la Catedral y el Palacio Arzobispal. Aquí fundó la ciudad Francisco Pizarro en 1535 /
Son las siete de la tarde de un domingo limeño, la hora en la que una multitud camina por la peatonal Jirón de la Unión. No se sabe de dónde vienen tantos grupos de adolescentes, parejas felices y familias con su bullicio de feriado y, mucho menos, adónde llevan semejante cantidad de globos, peluches y golosinas. En el horizonte, unas diez cuadras más allá de las fachadas coloridas –siempre, con balcones–, comercios y casinos, se divisa el cerro San Cristóbal y su gran cruz blanca de neón. Al pie de los barrios que trepan aquellas laderas –los lugareños cruzan incesantemente el Puente de Piedra o Trujillo, sobre el río Rímac– se encuentra la zona recreativa de la Alameda Chabuca Granda, y se descubre más gente todavía. Dos horas más tarde, lejos de pensar en la semana escolar y laboral que se iniciará en breve, los transeúntes se multiplican. “Es noche de cine, los domingos todos van al cine”, explica un vendedor nacido y criado en Lima, capital de Perú. La enorme paradoja es que el joven de pantalones turquesas vende dvd de ¡películas truchas!
Desde el balcón de un restaurante, la cena marcará el comienzo de un recorrido deliberado por la sabrosa, variada y mundialmente reconocida gastronomía peruana: ceviche, chaufa de carne (arroz con carne salteada), cerveza con canchitas (maíz tostado) y chicha morada (bebida popular a base de maíz morado, cuyo color recuerda a la remolacha).
Al volver al hotel, atravesando la Plaza de Armas iluminada cálidamente con faroles, sorprenden unas siluetas humanas inmóviles sobre las escalinatas de la Catedral (cerrada el domingo para el turismo por ser “día religioso”). Con una actitud que recuerda a “El Pensador” de Rodin, estos hombres despiertan curiosidad: ¿Se preguntan si hay vida después de la muerte? ¿Suman los puntos ganados por Universitario, Alianza Lima y Sporting Cristal? ¿Esperan unas piernas bonitas?
Mucho más que una escala
En el centro-oeste de Perú, sobre la costa del océano Pacífico, Lima solía ser considerada una “ciudad de paso”. De paso hacia otros destinos peruanos (especialmente Machu Picchu y los pueblos del Valle Sagrado, aunque muchos turistas llegan directo a Cusco), o bien, un lugar de tránsito porque su aeropuerto funciona como hub o centro de conexión de numerosos vuelos internacionales.
Sin embargo, la llamada Ciudad de los Reyes se ha convertido en los últimos años en un sitio atractivo para quedarse, al explotar su riqueza cultural, las tradiciones de su pasado precolombino y colonial, los barrios modernos –como San Isidro, Barranco y Miraflores, con su malecón junto al mar–, y por supuesto, la gastronomía que fusiona ingredientes y costumbres de las grandes regiones de Perú (la costa, la andina y la amazónica).
Aunque haya sido construida sobre un desierto, Lima luce como un extenso jardín gracias a la vegetación plantada y conservada por el hombre. Y si bien está a once grados de la línea del Ecuador, su clima dista de ser tropical por la corriente fría de Humboldt.
“Gris-panza-de-burro” o “gris-ballena” le dicen al color del cielo, que se mantiene nublado durante ocho meses al año. Cuesta desoír la sensación foránea que susurra: “en cualquier momento, diluvia”. Simula ser una amenaza eterna, pero lo cierto es que no llueve en Lima y nadie usa paraguas.
Con esta premisa en tono de gris, se sale para comprender la ciudad, explorando los monumentos y edificios que, en la noche anterior, eran sólo fachadas vistosas. Una vez más, la peatonal Jirón de la Unión resulta un buen punto de referencia para recorrer el centro histórico –conocido como Damero de Pizarro–, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Con aires coloniales
En este caso, se parte desde la Plaza San Martín, flanqueada por el Teatro Colón, el edificio Giacoletti, el histórico Gran Hotel Bolívar y el Club Nacional. El monumento central se levantó en homenaje al libertador Don José de San Martín y su construcción cuenta con una anécdota desopilante: al solicitarle al escultor una “llama votiva” sobre la cabeza de la escultura de la Libertad –ubicada al pie de la obra–, el artista colocó un animal en lugar de una llama de fuego. El malentendido atrae a decenas de visitantes por día que ríen con ganas al fotografiar a la llamita.
Cinco cuadras más adelante, se destaca la Plaza de Armas o Mayor , donde Francisco Pizarro fundó la ciudad de Lima el 18 de enero de 1535. Entonces, el conquistador español mandó a construir una iglesia, a la que consagraría bajo la advocación de la Virgen de la Asunción. Es decir, la Catedral, en cuyo interior hoy conviven los estilos gótico, renacentista, barroco y neoclásico. En el templo se recorren el Museo de Arte Religioso, la cripta, los antiguos retablos, la impactante sillería tallada en madera del coro y la capilla –decorada con mosaicos venecianos– donde se encuentran los restos de Pizarro, con gráficos de su esqueleto describiendo las lesiones que recibió con “artefactos cortantes” en el cuerpo.
El conjunto arquitectónico del perímetro de la Playa Mayor es tan atractivo que no se sabe si empezar por el lado del Palacio de Gobierno, la Municipalidad y el Club de la Unión, o por la Catedral y el Palacio Arzobispal contiguo. Con una fuente de bronce de mediados del siglo XVII en el centro, la plaza cumplió funciones bien diversas: mercado, plaza de toros, sitio de ejecución de inquisidores y de proclamación de la independencia por parte de San Martín en 1821, entre otras cosas.
¿Un dato curioso? Varios edificios de esta zona están pintados de amarillo, para dar la sensación de que el sol está brillando.
A una cuadra del Palacio de Gobierno y pintado en amarillo más claro, se levanta el Conjunto Monumental San Francisco de Lima, conformado por la iglesia y el convento de San Francisco, las capillas y una plazoleta acogedora. Claustros adornados con azulejos sevillanos, pinturas de gran valor y una biblioteca de novela son las principales características, pero lo más convocante son las Catacumbas, esos pasajes abovedados e inquietantes, con calaveras por doquier. En este lugar se recomienda tomar una visita guiada.
A propósito de Lima colonial, el templo más antiguo es la iglesia y convento Santo Domingo . Aquí se fundó en 1551 la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la primera de América. Además de las iglesias La Merced, Santa Rosa de Lima y de Los Descalzos, los visitantes se dan cita en la Casa Aliaga (elegante residencia con un bello balcón de quien fuera uno de los fundadores de la ciudad, don Jerónimo de Aliaga) y en el Palacio de Torre Tagle (actual sede del Ministerio de Relaciones Exteriores). Entre zaguanes, patios y corredores, en este último se destaca un oratorio recubierto de madera, la portada labrada en piedra y los balcones de estilo barroco andaluz con aportes moriscos y criollos tallados en cedro y caoba en el siglo XVIII. Indiscutiblemente, es una de las fachadas más bellas.
En una esquina que destila historia, el Bar Cordano invita a hacer una pausa física y mental, ingresando por la entrada del Jirón Ancash (otrora Calle del Rastro de San Francisco por “la existencia de un rastro o establecimiento para la venta de carne”). Durante más de un siglo fue el bar preferido por los presidentes que se cruzaban a tomar un café y todavía conserva mobiliario y máquinas de aquellos tiempos.
A orillas del Pacífico
Así como en el centro algunos afiches anuncian periódicamente “simulacro de sismo”, la costa del distrito Miraflores advierte: “En caso de alerta de tsunami, abandone las playas” y señala las rutas de evacuación. De cara al océano Pacífico, aquí se encuentra el Parque del Amor –con su Monumento al Beso– y un malecón colorido y ondulante con frases, que tienen como telón de fondo edificios vanguardistas, centros comerciales (por ejemplo, Larcomar, un shopping frente al mar y sin techo) y parques arbolados. La Costa Verde es la vía rápida que corre bajo el acantilado junto al Pacífico. Dos deportes extremos aprovechan la geografía del lugar: el oleaje marino es disfrutado por los surfistas y en las alturas brumosas se impone el parapente.
También residencial y con vida nocturna, San Isidro se distingue por su parque El Olivar (es literal, se trata de una sucesión de olivos antiquísimos) y la avenida Conquistadores con sus tiendas caras. En cambio, Barranco nació como un balneario exclusivo, lo que explica sus casonas de estilo europeo. Con la bohemia que le imprimen sus bares, restaurantes y el famoso Puente de los Suspiros, Barranco ofrece shows en vivo, presentaciones de libros, ferias artesanales y boutiques de diseño de autor. Otra foto obligada: el monumento a la cantautora Chabuca Granda.
Antes de la cena, las trece fuentes del Parque de la Reserva y Circuito Mágico del Agua son ideales para presenciar un espectáculo original de música y luces.
El mundo precolombino
Lima alberga algunos de los museos más importantes de Perú, como el Museo del Oro, el de Arte (MALI) y el Larco Herrera, con 47.000 piezas de oro y plata, cerámicas y textiles, que dan testimonio de 3.000 años de historia.
Remontándose al mundo precolombino, las huacas Pucllana (en Miraflores) y Huallamarca (en San Isidro) son pirámides truncas que sirvieron como centros ceremoniales y funerarios, con momias incluidas. Es notable el contraste entre estas huellas milenarias y las edificaciones modernas que las circundan. Algo similar ocurre frente al Parque de la Muralla, donde se observa parte del muro que rodeaba Lima en el siglo XVII.
A pocos metros y en un edificio que hechiza, la Estación Desamparados conserva la Casa de la Literatura Peruana. Por eso, este párrafo está dedicado a los lectores: con espacios sobre el Nobel Mario Vargas Llosa y el poeta César Vallejo, entre otros, hay un rincón de lectura silencioso junto a las vías del tren, con mesas y asientos de madera de los antiguos vagones. Sublime.
Otro edificio que conmueve por su arquitectura y contenido es la Casa de la Gastronomía Peruana (ex Casa de Correos y Telégrafos). Es un verdadero recorrido a través de la milenaria sabiduría culinaria peruana y las influencias recibidas. Desde las papas y maíces hasta las empanadas, mazamorras, suspiros, tejas, rocotos (un plato picante), secos de cabrito, chupe de camarones, causas (papas con relleno), tiraditos (a base de pescado), anticuchos (una especie de pinchos de carne), papas a la huancaína, carapulcra (guiso con carnes y verduras) y, claro, el pisco (con el trago estrella, el pisco sour, y también, el chilcano).
Al dejar Lima, se recuerda esta frase leída en una pared del Parque del Amor: “He de volver a ti como al lugar del crimen”.
IMPERDIBLES
Fortaleza del Real Felipe. Es una de las pocas obras de arquitectura militar edificadas por los españoles en América, que data de 1774. Esta construcción sirvió para defender el Puerto del Callao de los ataques de piratas y corsarios.
Pachacamac. Localizada en el valle del río Lurín, esta ciudadela de barro fue el hogar del dios creador Pachacamac (“aquel que mueve el mundo”) y fue el oráculo más venerado del mundo andino.
Lunahuaná. Soleado valle ubicado al sur de Lima y lugar predilecto para la práctica de deportes de aventura. Son famosos los vinos y piscos y sus potajes con camarones de río.
Ciudad de Caral. Con 5.000 años de antigüedad, es cuna de la civilización más antigua de América y contemporánea de las sociedades egipcia, china y mesopotámica. La complejidad arquitectónica de sus pirámides y los vestigios hallados revelan su elevado desarrollo cultural. Está ubicada en el valle de Supe, 200 km al norte de Lima.
Islas Palomino. Es un grupo de doce islotes frente al puerto del Callao. Congregan una numerosa población de lobos marinos y aves que se pueden visitar en un paseo de cuatro horas. El punto de partida está a 30 minutos del centro de Lima.
Caballos de Paso. Es posible apreciar el caballo peruano de paso en las presentaciones que organiza la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Lurín, pocos km al sur de Lima, donde los visitantes pueden cabalgar y disfrutar de las haciendas.
Islas Ballestas. Más alejadas y cerca de Ica, son formaciones rocosas con una gran cantidad de fauna marina y famosas por sus aves guaneras.
MINIGUIA
Dónde comer
La cocina del restaurante del famoso chef Gastón Acurio, Astrid & Gastón, se inspira en la multiculturalidad del Perú (www.astridygaston.com). El Queirolo tiene buena comida popular; el bar Huaringas y La Calesa ofrecen coctelería con pisco, y se conoce al tradicional El Bolivarcito como “la catedral del pisco sour”. Para comer nikkei (fusión de comida japonesa y peruana), hay que ir al restaurante Maido; para cocina del Amazonas, AmaZ. Imperdibles: los mercados de Lima, el Barrio Chino (para chifa, mezcla de peruano y chino) y la mega feria Mistura, en septiembre.
Dónde informarse
www.peru.travel
www.twitter.com/VisitPeru
www.facebook.com/visitperu.travel
viernes, 21 de febrero de 2014
ARGENTINA: MAR DEL PLATA: Espectáculos y actividades
Espectáculos y actividades nocturnas en Mar del Plata
Pablo Etchevers
En temporada, Mar del Plata se convierte en la porteña calle Corrientes. Otros aseguran que en la ciudad feliz siempre es de noche. Teatros, cines, personajes inolvidables y un casino de película. La mística continúa intacta.
Siempre es temporada
Si existe un sitio turístico donde la noche pasa a ser un atractivo primordial en la agenda del veraneante, ese escenario es la ciudad de Mar del Plata. Lo más llamativo es que las distintas generaciones encuentran lo que buscan, cada cual con sus gustos, prioridades y expectativas.
Durante décadas, la ciudad feliz fue el escenario perfecto para que las distintas figuras del ambiente artístico se presentaran en los teatros e incluso en los cines para llevar a la costa los espectáculos que durante el año fueron exitosos en las grandes urbes. Las décadas del ´60 y ´70 edificaron y se apropiaron al mismo tiempo de una ciudad turística y popular que comenzó a delinear sus propios códigos. Entre estos, aparecieron algunos que le darían una peculiaridad pocas veces vista en otras latitudes: la relación de los artistas con su público.
Hoy, ya entrados en el año 2000, Mar del Plata conserva intacta esa mística que la vio nacer y que hoy la mantiene en vigencia. No por nada los artistas saben que, si quieren hacerse conocidos en todo el país, deben pasar obligatoriamente por la ciudad feliz.
La arquitectura histórica de Mar del Plata
Pablo Etchevers
Hacia 1900, Mar del Plata era el espacio de ocio preferido por las familias más aristocráticas de la sociedad argentina para pasar el verano. Fueron las construcciones de esa época las que definieron el estilo arquitectónico de la ciudad.
"¿Quién vivió, en estas casa de ayer, viejas casas que el tiempo bronceó, patios viejos, color de humedad, con leyendas de noches de amor?"
Tango : Casas viejas (1936)
Música : Francisco Canaro
Letra: Ivo Pelay
A principios de siglo, la costa marplatense podía proporcionar disfrute del verano sin la necesidad de viajar a Europa. Fue así que muchas de esas familias decidieron construir imponentes villas y suntuosas residencias a las que se trasladaban incluso con su nutrido personal doméstico todos los veranos.
Los materiales utilizados para la construcción de estos templos y mansiones eran traídos de todos los rincones de la vieja Europa, especialmente de Italia y Francia.
Hacia mediados de siglo, la expresión ecléctica de materiales, texturas, colores y composición de formas comenzó a convivir con técnicas y materiales locales, entre los que se destacan la Piedra Mar del Plata, la maderas, las tejas y cerámicas, haciendo de La Feliz una muestra clara y contundente de una nueva identidad arquitectónica: el “chalet” marplatense.
A pesar del paso del tiempo y de los procesos de demolición de buena parte de estas obras, hoy existen más de 300 construcciones que fueron declaradas como Bienes de Interés Patrimonial por sus valores históricos, arquitectónicos y paisajísticos.
Quizás por el valor histórico y para evitar que el modernismo las siga destruyendo o dejando de lado, el EMTUR (Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata), acaba de proponerlas e incorporarlas dentro de un nuevo atractivo turístico que consiste principalmente en recuperar la historia marplatense a través de su vieja arquitectura.
Circuito Centro – Barrio La Perla
Se trata de un recorrido que puede realizarse a pie. Esta zona comprende construcciones ligadas al proceso de génesis de la ciudad tales como la Capilla Santa Cecilia, declarada Monumento Histórico Nacional y mojón para el trazado de la cuadrícula original de la ciudad, la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, villas y residencias de estilo pintoresquista con rasgos de corriente francesa, italiana, normanda y neocolonial.
En las fachadas se observan materiales como piedra o revoques similares, excelente carpintería con celosías, falsos “pans de bois”, balcones y barandas de madera hachada.
Una mención especial merece el Instituto y Oratorio de la Inmaculada Concepción Saturnino Unzué, que data de 1910 y fue inspirado en el “art nouveau” de la secesión vienesa. El oratorio constituye el elemento de mayor valor artístico de la construcción, por la riqueza de los materiales y profusión de símbolos litúrgicos, y fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1985.
Circuito Casino - Torreón del Monje - Loma de Stella Maris
Un recorrido que se realiza caminando por el boulevard Patricio Peralta Ramos para ver el edificio del Casino y el del hotel Provincial, obra del arquitecto Alejandro Bustillo, separados por una plaza seca donde se ubican las esculturas que hicieron famosa a Mar del Plata, conocidas como “Los Lobos”. Todo el complejo es acompañado por una amplia rambla con su propia historia y varias remodelaciones, que fue sin ninguna duda el máximo paseo obligado de la elegancia porteña del 1900.
Rodeadas por modernos edificios, obras arquitectónicas como el Torreón del Monje, que data de 1904, o la Villa Unzué de Casares, de 1930, hoy son establecimientos gastronómicos. Ascendiendo la loma natural del relieve urbano por la calle Alvear, Villa Blaquier y Villa Ortiz Basualdo son dos exponentes de antiguas residencias veraniegas de aspecto palaciego. Esta última alberga actualmente al Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino con sus pinturas, grabados y fotografías. Un templo de valoración arquitectónica es la capilla Stella Maris, la virgen del mar y protectora de los pescadores. Con estilo neogótico y con exquisitos detalles de ornamentación: un altar de nogal tallado y su torre coronada por una cruz de bronce. En la misma zona, se encuentra la Torre Tanque, reservorio de 500.000 m3 de agua, de estilo pintoresquista: un verdadero castillo que nos remonta a la Edad Media.
En cercanías al centro comercial de la calle Güemes, se pueden observar villas y residencias con reminiscencias inglesas o italianas como Villa Magnasco, Villa Tur y la Casa Riglos, construidas a fines de la década del 30.
Circuito Barrios Divino Rostro – Los Troncos – Playa Grande
Se recomienda recorrerlo en vehículo, por las distancias entre las distintas residencias que se encuentran en los barrios más elegantes y tradicionales de Mar del Plata. Aquí, la arquitectura fundacional se mezcla con un diseño moderno.
La capilla Divino Rostro, en el barrio del mismo nombre, merece una visita. Su altar mayor fue traído de Perú y posee una réplica del rostro de Jesús. El tallado de los altares, púlpito, marcos de cuadros y el vía crucis están realizados en cedro y laminados en oro de 18 quilates.
En las inmediaciones a la capilla, tres imponentes residencias dan cuenta del estilo de vida de los cultos, ricos y famosos de esa época: Villa Emilio Mitre (museo y archivo histórico), Villa Victoria Ocampo (centro cultural) y Villa Silvina (colegio privado), que perteneció a los escritores Jorge Luis Borges y Silvina Ocampo.
En Urquiza 3440 se encuentra la famosa “Casa de los Troncos”, denominación que luego adquirió todo el barrio. Esta vivienda es de influencia Suiza, data del año 1938 e impuso el uso de la madera hachada, que luego sería copiada en la mayoría de los chalets de la zona.
El Golf Club Mar del Plata, denominado en el ambiente golfista como “la Catedral del Golf”, es uno de los más importantes e imponentes edificios que de manera perfecta resume los años dorados de aquella época. De estilo “Tudor”, esta arquitectura fue utilizada en aquella época para clubes sociales y deportivos de la aristocracia inglesa.
El recorrido termina por el boulevard Patricio Peralta Ramos hacia el centro de la ciudad. Allí, una serie de residencias y chalets se suceden sobre la costa e interactuán armónicamente con el mar y las lomadas. Algunos funcionan como establecimientos gastronómicos, por ejemplo el chalet Castagnino y Villa Varese, priorizando la espectacular vista al mar.
Una visita al Aquarium de Mar del Plata
Pablo Etchevers
Junto a uno de los íconos emblemáticos de Mar del Plata, el faro de Punta Mogotes, se encuentra el “Aquarium Mar del Plata”, una pequeña pero ilustrativa muestra de la inmensidad del mar.
Otra vez mirando al mar
Estas experiencias y muchas otras más pueden ser vividas en el complejo Aquarium Mar del Plata, que tras 4 años de permanecer cerrado abrió otra vez sus puertas al público en general.
A lo largo de 12 hectáreas a orillas del mar y con una vista espectacular y privilegiada de Punta Mogotes, desde este verano (verano 2007) sus atractivos se encuentran abiertos esperando la entrada de todo aquel amante del mar y de sus habitantes.
Inaugurado en el año 1993, este parque fue y quiere volver a ser una de las mayores ofertas recreativas de la ciudad de Mar del Plata, garantizando a sus visitantes un día de diversión y entretenimiento, aunque por supuesto también de aprendizaje.
A los ya tradicionales shows de lobos marinos y delfines se les suma un fabuloso show de esquí acuático, en que cuatro motonautas muestran sus habilidades haciendo increíbles piruetas y malabares frente a los aplausos del entusiasta público.
Casi para tocarlos…
Un enorme acuario de peces, un teatro marino en 3D, un albergue de pingüinos y un tortugario y cocodrilario donde es posible observar además otras especies son otros de los atractivos que también posee el predio.
El cine en 3D es el primer cine tridimensional del país. Con una capacidad para 266 personas, se convierte en una verdadera experiencia que gracias a su magia permite al espectador sentir que con sólo estirar el brazo puede tocar todo lo que muestra el film.
Hoy, este cine sirve de sede a distintas experiencias pedagógicas que, junto a la fundación, al Puerto Ciencia y al Centro de Recuperación de Tortugas, se encargan de devolverle vida al mar, la misma que desde hace millones de años este no se ha cansado de crear.
Del mar hacia el mar
La visita constante de niños durante las colonias de vacaciones de verano es algo que se puede apreciar a simple vista y oír desde varias cuadras de distancias. Los más chicos no esconden sus sentimientos a la hora de homenajear y festejar los saltos de delfines, las morisquetas de lobos marinos o el paso extraño de los pingüinos que deambulan por el lugar.
Y todo vuelve hacia el mar. La playa “Aquarium” a la que se puede acceder luego de visitar el parque permite al visitante relajarse en el mar, ahora con otros ojos. Sabiendo que cada cosa que ve, que oye o que siente bien podría ser la presencia de algunos de los animalitos tan fascinantes que el acuario le ha pedido prestados al mar para mostrarlos a quien quiera visitarlo.
Playas y balnearios de Mar del Plata
Marcelo Sola Pablo Etchevers
De moderna urbanización, versátil, y con espléndidas playas, Mar del Plata es el destino turístico por excelencia del corredor de la Costa Atlántica. Presentamos las distintas ofertas de sus balnearios para disfrutar.
Pocas metrópolis balnearias en el mundo gozan de la extensión de playas que posee Mar del Plata, concediéndole a cada visitante un perfil diferente, el que más le complazca a la hora de pasar sus días frente al mar.
Al entrar en Mar del Plata por el acceso norte, que desemboca en la avenida de la costanera, fuimos recibidos por el magnífico Océano Atlántico, que le otorga una imagen deslumbrante a la moderna ciudad.
Pocas metrópolis balnearias en el mundo gozan de la extensión de playas que posee Mar del Plata, concediéndole a cada visitante un perfil diferente, el que más le complazca a la hora de pasar sus días frente al mar.
Familias tradicionales, artistas, amantes de las 4 x 4, de la pesca, de deportes náuticos y hasta nudistas tienen su lugar en las cálidas arenas que conforman la costa marplatense.
La oferta es múltiple y variada: modernos balnearios ofrecen cómodos vestuarios, locales gastronómicos, playas limpias y seguras gracias al servicio de guardavidas. Para disfrutar de la playa, una opción cada vez más frecuente es alquilar carpas y sombrillas por día, mes o temporada completa.
Comenzando desde el norte, las playas de Camet, enmarcadas con espigones para moderar el oleaje, comienzan a cumplir con la promesa de la región.
Hacia el sur, desde la playa La Perla, se despliega la vista panorámica del centro de la ciudad. De costas con diseños clásicos, sus balnearios fueron diseñados por el arquitecto Clorindo Testa. Punta Iglesia, Popular, Rambla Bristol, la Playa de los Pescadores, Toscas y el legendario Torreón del Monje se suceden uno tras otro, con todas las variantes para disfrutar al máximo de la estadía.
En Playa Varese, donde se forma una tranquila bahía gracias a la implementación de dos largas escolleras de piedra, se logra desarrollar una interesante pesca deportiva y deportes náuticos.
A continuación se suceden Playa Chica y Playa Grande, con selectos restaurantes para paladares exigentes. Al fondo de este imponente paisaje se descubre el puerto de la ciudad.
Pasando el puerto, donde la oferta gastronómica de pescados y mariscos es la mejor del lugar, se encuentran las playas de Punta Mogotes, con una imagen renovada, sumándose a la oferta de playas y balnearios exclusivos y de moderna construcción, con más de 9.000 carpas con servicios variados.
Finalmente, bien al sur se encuentran playas con médanos, bosques con pinares y aromos. En esta zona los balnearios son de óptima categoría, ofreciendo servicios del más alto y distinguido nivel.
Muchas personas, como nosotros, se disponen a disfrutar de la costa marplatense, de acuerdo a la ubicación del alojamiento. Como fuimos invitados al Hotel de la Asociación Bancaria de la Provincia de Buenos Aires, nos dispusimos en la zona que comprende los balnearios Alfonsina y Saint Michel.
Un sol radiante, el agua del mar a temperatura templada y la comida rápida de los restaurantes de la zona, hicieron que compartiéramos gratos momentos frente a la costa.
Voley playero, natación, pelota-paleta y el popular tejo playero se apoderaron de nuestro tiempo al momento de disfrutar de las bondades que Mar del Plata posee.
A la noche, luego de cenar en Tío Cursio, también disfrutamos de la costanera. La luna reflejada sobre el interminable océano, y el firmamento estrellado nos auguraban que a la mañana siguiente íbamos a poder embarcarnos en el Anamora y realizar una excursión en el pequeño crucero, obteniendo una perspectiva distinta de “La Feliz”, como se la conoce popularmente a la ciudad de Mar del Plata.
Pablo Etchevers
En temporada, Mar del Plata se convierte en la porteña calle Corrientes. Otros aseguran que en la ciudad feliz siempre es de noche. Teatros, cines, personajes inolvidables y un casino de película. La mística continúa intacta.
Siempre es temporada
Si existe un sitio turístico donde la noche pasa a ser un atractivo primordial en la agenda del veraneante, ese escenario es la ciudad de Mar del Plata. Lo más llamativo es que las distintas generaciones encuentran lo que buscan, cada cual con sus gustos, prioridades y expectativas.
Durante décadas, la ciudad feliz fue el escenario perfecto para que las distintas figuras del ambiente artístico se presentaran en los teatros e incluso en los cines para llevar a la costa los espectáculos que durante el año fueron exitosos en las grandes urbes. Las décadas del ´60 y ´70 edificaron y se apropiaron al mismo tiempo de una ciudad turística y popular que comenzó a delinear sus propios códigos. Entre estos, aparecieron algunos que le darían una peculiaridad pocas veces vista en otras latitudes: la relación de los artistas con su público.
Hoy, ya entrados en el año 2000, Mar del Plata conserva intacta esa mística que la vio nacer y que hoy la mantiene en vigencia. No por nada los artistas saben que, si quieren hacerse conocidos en todo el país, deben pasar obligatoriamente por la ciudad feliz.
La arquitectura histórica de Mar del Plata
Pablo Etchevers
Hacia 1900, Mar del Plata era el espacio de ocio preferido por las familias más aristocráticas de la sociedad argentina para pasar el verano. Fueron las construcciones de esa época las que definieron el estilo arquitectónico de la ciudad.
"¿Quién vivió, en estas casa de ayer, viejas casas que el tiempo bronceó, patios viejos, color de humedad, con leyendas de noches de amor?"
Tango : Casas viejas (1936)
Música : Francisco Canaro
Letra: Ivo Pelay
A principios de siglo, la costa marplatense podía proporcionar disfrute del verano sin la necesidad de viajar a Europa. Fue así que muchas de esas familias decidieron construir imponentes villas y suntuosas residencias a las que se trasladaban incluso con su nutrido personal doméstico todos los veranos.
Los materiales utilizados para la construcción de estos templos y mansiones eran traídos de todos los rincones de la vieja Europa, especialmente de Italia y Francia.
Hacia mediados de siglo, la expresión ecléctica de materiales, texturas, colores y composición de formas comenzó a convivir con técnicas y materiales locales, entre los que se destacan la Piedra Mar del Plata, la maderas, las tejas y cerámicas, haciendo de La Feliz una muestra clara y contundente de una nueva identidad arquitectónica: el “chalet” marplatense.
A pesar del paso del tiempo y de los procesos de demolición de buena parte de estas obras, hoy existen más de 300 construcciones que fueron declaradas como Bienes de Interés Patrimonial por sus valores históricos, arquitectónicos y paisajísticos.
Quizás por el valor histórico y para evitar que el modernismo las siga destruyendo o dejando de lado, el EMTUR (Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata), acaba de proponerlas e incorporarlas dentro de un nuevo atractivo turístico que consiste principalmente en recuperar la historia marplatense a través de su vieja arquitectura.
Circuito Centro – Barrio La Perla
Se trata de un recorrido que puede realizarse a pie. Esta zona comprende construcciones ligadas al proceso de génesis de la ciudad tales como la Capilla Santa Cecilia, declarada Monumento Histórico Nacional y mojón para el trazado de la cuadrícula original de la ciudad, la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, villas y residencias de estilo pintoresquista con rasgos de corriente francesa, italiana, normanda y neocolonial.
En las fachadas se observan materiales como piedra o revoques similares, excelente carpintería con celosías, falsos “pans de bois”, balcones y barandas de madera hachada.
Una mención especial merece el Instituto y Oratorio de la Inmaculada Concepción Saturnino Unzué, que data de 1910 y fue inspirado en el “art nouveau” de la secesión vienesa. El oratorio constituye el elemento de mayor valor artístico de la construcción, por la riqueza de los materiales y profusión de símbolos litúrgicos, y fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1985.
Circuito Casino - Torreón del Monje - Loma de Stella Maris
Un recorrido que se realiza caminando por el boulevard Patricio Peralta Ramos para ver el edificio del Casino y el del hotel Provincial, obra del arquitecto Alejandro Bustillo, separados por una plaza seca donde se ubican las esculturas que hicieron famosa a Mar del Plata, conocidas como “Los Lobos”. Todo el complejo es acompañado por una amplia rambla con su propia historia y varias remodelaciones, que fue sin ninguna duda el máximo paseo obligado de la elegancia porteña del 1900.
Rodeadas por modernos edificios, obras arquitectónicas como el Torreón del Monje, que data de 1904, o la Villa Unzué de Casares, de 1930, hoy son establecimientos gastronómicos. Ascendiendo la loma natural del relieve urbano por la calle Alvear, Villa Blaquier y Villa Ortiz Basualdo son dos exponentes de antiguas residencias veraniegas de aspecto palaciego. Esta última alberga actualmente al Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino con sus pinturas, grabados y fotografías. Un templo de valoración arquitectónica es la capilla Stella Maris, la virgen del mar y protectora de los pescadores. Con estilo neogótico y con exquisitos detalles de ornamentación: un altar de nogal tallado y su torre coronada por una cruz de bronce. En la misma zona, se encuentra la Torre Tanque, reservorio de 500.000 m3 de agua, de estilo pintoresquista: un verdadero castillo que nos remonta a la Edad Media.
En cercanías al centro comercial de la calle Güemes, se pueden observar villas y residencias con reminiscencias inglesas o italianas como Villa Magnasco, Villa Tur y la Casa Riglos, construidas a fines de la década del 30.
Circuito Barrios Divino Rostro – Los Troncos – Playa Grande
Se recomienda recorrerlo en vehículo, por las distancias entre las distintas residencias que se encuentran en los barrios más elegantes y tradicionales de Mar del Plata. Aquí, la arquitectura fundacional se mezcla con un diseño moderno.
La capilla Divino Rostro, en el barrio del mismo nombre, merece una visita. Su altar mayor fue traído de Perú y posee una réplica del rostro de Jesús. El tallado de los altares, púlpito, marcos de cuadros y el vía crucis están realizados en cedro y laminados en oro de 18 quilates.
En las inmediaciones a la capilla, tres imponentes residencias dan cuenta del estilo de vida de los cultos, ricos y famosos de esa época: Villa Emilio Mitre (museo y archivo histórico), Villa Victoria Ocampo (centro cultural) y Villa Silvina (colegio privado), que perteneció a los escritores Jorge Luis Borges y Silvina Ocampo.
En Urquiza 3440 se encuentra la famosa “Casa de los Troncos”, denominación que luego adquirió todo el barrio. Esta vivienda es de influencia Suiza, data del año 1938 e impuso el uso de la madera hachada, que luego sería copiada en la mayoría de los chalets de la zona.
El Golf Club Mar del Plata, denominado en el ambiente golfista como “la Catedral del Golf”, es uno de los más importantes e imponentes edificios que de manera perfecta resume los años dorados de aquella época. De estilo “Tudor”, esta arquitectura fue utilizada en aquella época para clubes sociales y deportivos de la aristocracia inglesa.
El recorrido termina por el boulevard Patricio Peralta Ramos hacia el centro de la ciudad. Allí, una serie de residencias y chalets se suceden sobre la costa e interactuán armónicamente con el mar y las lomadas. Algunos funcionan como establecimientos gastronómicos, por ejemplo el chalet Castagnino y Villa Varese, priorizando la espectacular vista al mar.
Una visita al Aquarium de Mar del Plata
Pablo Etchevers
Junto a uno de los íconos emblemáticos de Mar del Plata, el faro de Punta Mogotes, se encuentra el “Aquarium Mar del Plata”, una pequeña pero ilustrativa muestra de la inmensidad del mar.
Otra vez mirando al mar
Estas experiencias y muchas otras más pueden ser vividas en el complejo Aquarium Mar del Plata, que tras 4 años de permanecer cerrado abrió otra vez sus puertas al público en general.
A lo largo de 12 hectáreas a orillas del mar y con una vista espectacular y privilegiada de Punta Mogotes, desde este verano (verano 2007) sus atractivos se encuentran abiertos esperando la entrada de todo aquel amante del mar y de sus habitantes.
Inaugurado en el año 1993, este parque fue y quiere volver a ser una de las mayores ofertas recreativas de la ciudad de Mar del Plata, garantizando a sus visitantes un día de diversión y entretenimiento, aunque por supuesto también de aprendizaje.
A los ya tradicionales shows de lobos marinos y delfines se les suma un fabuloso show de esquí acuático, en que cuatro motonautas muestran sus habilidades haciendo increíbles piruetas y malabares frente a los aplausos del entusiasta público.
Casi para tocarlos…
Un enorme acuario de peces, un teatro marino en 3D, un albergue de pingüinos y un tortugario y cocodrilario donde es posible observar además otras especies son otros de los atractivos que también posee el predio.
El cine en 3D es el primer cine tridimensional del país. Con una capacidad para 266 personas, se convierte en una verdadera experiencia que gracias a su magia permite al espectador sentir que con sólo estirar el brazo puede tocar todo lo que muestra el film.
Hoy, este cine sirve de sede a distintas experiencias pedagógicas que, junto a la fundación, al Puerto Ciencia y al Centro de Recuperación de Tortugas, se encargan de devolverle vida al mar, la misma que desde hace millones de años este no se ha cansado de crear.
Del mar hacia el mar
La visita constante de niños durante las colonias de vacaciones de verano es algo que se puede apreciar a simple vista y oír desde varias cuadras de distancias. Los más chicos no esconden sus sentimientos a la hora de homenajear y festejar los saltos de delfines, las morisquetas de lobos marinos o el paso extraño de los pingüinos que deambulan por el lugar.
Y todo vuelve hacia el mar. La playa “Aquarium” a la que se puede acceder luego de visitar el parque permite al visitante relajarse en el mar, ahora con otros ojos. Sabiendo que cada cosa que ve, que oye o que siente bien podría ser la presencia de algunos de los animalitos tan fascinantes que el acuario le ha pedido prestados al mar para mostrarlos a quien quiera visitarlo.
Playas y balnearios de Mar del Plata
Marcelo Sola Pablo Etchevers
De moderna urbanización, versátil, y con espléndidas playas, Mar del Plata es el destino turístico por excelencia del corredor de la Costa Atlántica. Presentamos las distintas ofertas de sus balnearios para disfrutar.
Pocas metrópolis balnearias en el mundo gozan de la extensión de playas que posee Mar del Plata, concediéndole a cada visitante un perfil diferente, el que más le complazca a la hora de pasar sus días frente al mar.
Al entrar en Mar del Plata por el acceso norte, que desemboca en la avenida de la costanera, fuimos recibidos por el magnífico Océano Atlántico, que le otorga una imagen deslumbrante a la moderna ciudad.
Pocas metrópolis balnearias en el mundo gozan de la extensión de playas que posee Mar del Plata, concediéndole a cada visitante un perfil diferente, el que más le complazca a la hora de pasar sus días frente al mar.
Familias tradicionales, artistas, amantes de las 4 x 4, de la pesca, de deportes náuticos y hasta nudistas tienen su lugar en las cálidas arenas que conforman la costa marplatense.
La oferta es múltiple y variada: modernos balnearios ofrecen cómodos vestuarios, locales gastronómicos, playas limpias y seguras gracias al servicio de guardavidas. Para disfrutar de la playa, una opción cada vez más frecuente es alquilar carpas y sombrillas por día, mes o temporada completa.
Comenzando desde el norte, las playas de Camet, enmarcadas con espigones para moderar el oleaje, comienzan a cumplir con la promesa de la región.
Hacia el sur, desde la playa La Perla, se despliega la vista panorámica del centro de la ciudad. De costas con diseños clásicos, sus balnearios fueron diseñados por el arquitecto Clorindo Testa. Punta Iglesia, Popular, Rambla Bristol, la Playa de los Pescadores, Toscas y el legendario Torreón del Monje se suceden uno tras otro, con todas las variantes para disfrutar al máximo de la estadía.
En Playa Varese, donde se forma una tranquila bahía gracias a la implementación de dos largas escolleras de piedra, se logra desarrollar una interesante pesca deportiva y deportes náuticos.
A continuación se suceden Playa Chica y Playa Grande, con selectos restaurantes para paladares exigentes. Al fondo de este imponente paisaje se descubre el puerto de la ciudad.
Pasando el puerto, donde la oferta gastronómica de pescados y mariscos es la mejor del lugar, se encuentran las playas de Punta Mogotes, con una imagen renovada, sumándose a la oferta de playas y balnearios exclusivos y de moderna construcción, con más de 9.000 carpas con servicios variados.
Finalmente, bien al sur se encuentran playas con médanos, bosques con pinares y aromos. En esta zona los balnearios son de óptima categoría, ofreciendo servicios del más alto y distinguido nivel.
Muchas personas, como nosotros, se disponen a disfrutar de la costa marplatense, de acuerdo a la ubicación del alojamiento. Como fuimos invitados al Hotel de la Asociación Bancaria de la Provincia de Buenos Aires, nos dispusimos en la zona que comprende los balnearios Alfonsina y Saint Michel.
Un sol radiante, el agua del mar a temperatura templada y la comida rápida de los restaurantes de la zona, hicieron que compartiéramos gratos momentos frente a la costa.
Voley playero, natación, pelota-paleta y el popular tejo playero se apoderaron de nuestro tiempo al momento de disfrutar de las bondades que Mar del Plata posee.
A la noche, luego de cenar en Tío Cursio, también disfrutamos de la costanera. La luna reflejada sobre el interminable océano, y el firmamento estrellado nos auguraban que a la mañana siguiente íbamos a poder embarcarnos en el Anamora y realizar una excursión en el pequeño crucero, obteniendo una perspectiva distinta de “La Feliz”, como se la conoce popularmente a la ciudad de Mar del Plata.
ITALIA: ROMA: Veinte motivos para amar a Roma
Veinte motivos para amar a Roma
A pesar de su cultura eterna, su historia
infinita, sus plazas deslumbrantes, sus iglesias seculares, sus artistas
únicos, sus obras de arte insuperables, sus palacios nobles, hay también
algunas razones más simples para enamorarse de esta maravillosa ciudad.
Por Ginevra Visconti | Para
LA NACION
I
La primera razón es
muy simple: la palabra Roma es especular de amor, del latín durante la época
del antiguo imperio romano, pero también en el español actual. Escuelas de
teología y largas investigaciones revelan que Roma no fue llamada así por
casualidad, sino por ser una ciudad destinada a transformarse en caput mundi,
en latín, centro del mundo .
II
Más allá de las
raras ocasiones en que nieva y la ciudad se detiene, el clima soleado y
temperado es otro motivo valido para enamorarse de Roma: el cielo se tiñe
de azul casi todos los días y desde el mar llega la brisa, el gorjeo de las
gaviotas y el olor mediterráneo de los pinos marítimos.
III
El sonido del agua
de las numerosas fuentes diseminadas por toda la ciudad acompaña el
ritmo de la vida romana. Cada fuente tiene su razón de existir, como por
ejemplo la Dell' Acqua
Paola, en el Gianicolo (una de las siete colinas de Roma), que debido a su
ubicación permite en una sola mirada percibir toda la pasión, el trabajo y el
esplendor de los artistas que han construido la ciudad durante siglos.
IV
En el centro
histórico , cualquier dirección puede corresponder a un antiguo palacio
majestuoso que representa la potencia de las grandes familias nobles romanas,
de la iglesia opulenta y de los papas dispendiosos de la antigüedad. Las
cúpulas, las fachadas, las fuentes realizadas por los máximos arquitectos del
siglo XVII, Gianlorenzo Bernini y Francesco Borromini, hacen revivir la época
barroca en cada esquina.
V
Los domingos al mediodía
más vale recibir la misa y la bendición del Papa en la plaza San Pietro,
antes de visitar la Basílica
di San Pietro, las tumbas de los papas, los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina.
Y, al fin, enfrentar la difícil subida a la cúpula de San Pietro para
sorprenderse frente al paisaje. Recordar que se trata de un lugar sagrado al
que conviene llegar con espalda y rodillas cubiertas para no quedarse afuera.
Para averiguar los horarios de misa y demás información, consultar
VI
Comer carciofi alla
giudia (alcauciles a la judía) en el antiguo barrio judío es un momento
gastronómico revelador. El encanto de este barrio, hoy entre los más
fascinantes y eclécticos de la ciudad, también se debe a la cantidad de
restaurantes que sirven comida riquísima a muy buen precio. Por entre 6 y 10
euros se puede comer un plato de alcauciles, de bucatini (un tipo de pasta)
all'amatriciana o las puntarelle alla romana, ensalada especial condimentada con
salsa de anchoas, típica de la capital italiana.
VII
Mirar por la
cerradura del Giardino degli Aranci (Jardín de los Naranjos), en la cima del
Aventino (otra de las siete colinas de Roma), es una forma tradicional, pero
muy original de gozar de la vista de Roma. Metiendo el ojo en el hueco de la
cerradura de la puerta del Priorato dei Cavalieri di Malta (sede histórica de
esta orden religiosa) aparece la cúpula de San Pietro enmarcada en los árboles
del Priorato como si fuera un cuadro.
VIII
Girare in motorino
( recorrer en motocicleta ) es la típica y la mejor forma (¡y la más
rápida!) de conocer Roma. Así se evita el tránsito caótico y se llega a tiempo
para ver el atardecer desde la terraza del Castel Sant'Angelo, del año 139, en
la orilla derecha del río Tevere, a pasos de la Ciudad del Vaticano. A esas
horas, por el Lungotevere, el bulevar que corre junto al río, se ven los
antiguos palacios que se asoman asumiendo una tonalidad miel.
IX
Comer sandía por
las calles es otra tradición bien romana. En verano las calles se llenan de
quioscos de frutas que, por un euro, venden sandía ya servida en un plato, con
un cuchillo, útil para recuperarse de la canícula molesta de los días de
verano.
X
Probar pizza en San
Lorenzo : los restaurantes y trattorias de este barrio tradicional llenan las
veredas con mesitas y ofrecen las pizzas más ricas de la ciudad. Con un precio
medio entre 18 y 20 euros, en los restaurantes Il Podista, i Fratelli, La Casetta e Il Maratoneta se
puede tomar una cerveza, comer una rica entrada, una deliciosa pizza y terminar
con un enérgico café expreso.
XI
Ir al histórico mercado
de pulgas de Porta Portese , que se realiza en la homónima plaza en el
barrio de Trastevere los domingos por la mañana, es ideal para encontrar de
todo un poco, desde ropa hasta bicicletas usadas. Negociar con los vendedores y
evitar que a uno lo estafen es parte del programa.
XII
Bere al Nasone
significa tomar agua de las canillas distribuidas por toda la ciudad,
donde corre constantemente agua fría para refrescar a los turistas durante las
visitas de verano. Se tapa el hueco donde sale el agua y ésta sale por la
canilla superior que parece una gran nariz (nasone).
XIII
Por estar apenas a 30 kilómetros , el mar
es un destino fijo de vacaciones y fines de semana de los ciudadanos romanos. A
las cercanas playas del Lido se llega por la transitada autopista o en
media hora por un tren legendario, que sale de la estación Porta San Paolo y
que parece salido de una película de otra época.
XIV
Prendere l'
aperitivo ( tomar una copa con picada antes de cenar) es una tradición
bien italiana. En Roma esta tradición se concreta en Campo dei Fiori, uno de
los lugares más alegres de la ciudad, punto de encuentro nocturno popular de
los jóvenes, que se reúnen para tomar un vino o un Negroni Sbagliato (un cóctel
muy típico) entorno de la plaza.
XV
Un paseo por los jardines
de Villa Borghese es un placer para los sentidos, sobre todo cuando termina
en el prestigioso Caffè delle Arti de la Galleria nazionale d'arte moderna e contemporánea,
donde se puede admirar la importante colección de obras de arte de los siglos
XIX y XX, que es un verdadero desafío a la antigüedad de la ciudad.
XVI
El Sarcofago
degli Sposi , una tumba de terracota milenaria del Museo Nazionale Etrusco
di Villa Giulia, que representa dos esposos antes de la muerte, es el mejor
ejemplo del amor eterno, el amor alrededor del cual el mundo gira.
XVII
Ir de compras por las elegantes
calles del centro Vía Condotti, Vía del Babuino, Vía del Corso, puede ser una
experiencia inolvidable o una verdadera pesadilla, dependiendo del día. Los
sábados se asiste a lo que los romanos llaman struscio, una enorme fila de
gente que se mueve lenta a lo largo de la calle mirando encantadoras vidrieras,
entrando y saliendo de los bares, y charlando en las veredas.
XVIII
Parte de la vida de
los italianos es el fútbol. Ver un partido del Derby Roma-Lazio en el
estadio Olimpico es una experiencia divertida, folklórica y apasionante, y una
forma para aprender rápidamente el dialecto local y... unas cuantas mala
palabras.
XIX
Buscar cornetti
después del boliche . En Italia, los boliches cierran más temprano que
en la Argentina ,
pero la noche es larga igual y después de bailar, un programa típico es
recorrer la ciudad en busca de confiterías abiertas de noche y que por la
madrugada sacan cornetti caldi (medialunas calientes). La Dolce Maniera , Bar
Romoli, Cornetto Notte e Il Sorchettaro son algunas de las confiterías más
frecuentadas por los insaciables noctámbulos
XX
Finalmente, para
asegurarse de volver pronto a Roma hay que tirar la monedita en la famosa
Fontana di Trevi , la fuente donde Anita Ekberg se bañaba sensual bajo la
mirada encantada de Marcello Mastroianni en la película La Dolce Vita , bien
representativa de los efectos que Roma produce sobre quien la visita
Via Paraiso - Agencia de Turismo
Visitenos: www.viaparaiso.com
Visitenos: www.viaparaiso.com
miércoles, 19 de febrero de 2014
URUGUAY: MONTEVIDEO
MONTEVIDEO
(sugerimos ller la pagina 3: Tips de Montevideo
http://static.hosteltur.com/web/uploads/2014/02/Montevideo_la_personalidad_de_la_capital_uruguaya.pdf
Suscribirse a:
Entradas (Atom)